UNAS PALABRAS SOBRE GASPAR
DESDE EL MUNDO LAICO CATÓLICO
José
María Hernández
ATS. Amigo en la parroquia de San Federico (Madrid).
... “Gaspar era un gran amigo, procuraba estar siempre con nosotros porque éramos un grupo de gente muy perdida. Conmigo fue a discotecas, pero siempre nos llevaba por un camino diferente, nos hablaba de otra forma de vivir. Hasta entonces, en mi familia yo había vivido la religión de otra manera distinta, y fue un choque muy importante, que a mí me marcó mucho en la vida, en el sentido de seguir una dirección vinculada con la gente, en el trato con los demás. Yo veía a Gaspar cómo volcaba su vida hacia los otros, y para mí fue una imagen, un ejemplo a seguir”...
Claudio
Díaz
Feligrés en la parroquia de San Federico (Madrid)
“...Recordamos aquella última cena en la misa porque fue, en principio, una enorme alegría volver a tenerle con nosotros, porque hacía muchos años que no le veíamos. Luego, cuando él nos explicó durante la cena su decisión de regresar a Nicaragua, pero a incorporarse a la guerrilla y luchar con el Frente Sandinista de Liberación Nacional, nos quedamos totalmente desconcertados. Gaspar nos hizo saber sus razones, y creo que no llegamos a comprenderle, pero nos transmitió que su compromiso con los campesinos era algo vital y que él no podía consentir la opresión y la marginación que sufrían. Nos explicó que al principio, su lucha era contra la prostitución, pero luego fue ya la lucha por la libertad de los campesinos. Nos dijo que había animado a toda esa gente a levantarse para defender su dignidad y que él no podía quedarse quieto. Esa cena fue nuestra despedida de Gaspar; nos abrazó muy fuerte; muchos pensamos que quizá fueran los últimos abrazos...”
Mercedes
Canales, Josefina Fernández y Julio López
Feligreses de la parroquia de San Federico (Madrid)...
“... Aquí, en el barrio, intenté explicar a muchas personas la decisión que tomó Gaspar de volver a Nicaragua, porque muchas personas le criticaban, pero yo sé perfectamente que fue una decisión tremenda para él, porque era un chico pacífico, bondadoso. Para llegar a ese extremo es que la situación tuvo que ser muy gorda y muy seria. Se ve en sus poesías desgarradas...”
“...Gaspar tenía esa mirada inocente, pura, una cara de niño, pero con profundidad tremenda. La última vez que estuvo aquí antes de morir, estuvo en casa tomando un café con mi hijo José Mari, y nos dijo que volvía a Nicaragua, que en su parroquia se cometían crímenes y violaciones de niñas. Dijo que tenía que irse a morir con y por aquel pueblo; me impresionaron muchísimo sus palabras...”
“...En el barrio hubo mucho problema de drogas en los años 70. Desde el balcón de mi casa yo veía la plaza de Alcira, y allí vi, muchas veces, a Gaspar sentarse en el murete, que estaba lleno de chicos drogándose y de otros que seguían allí tirados después de inyectarse. Gaspar les hablaba, y al final siempre se quedaba solo. A mí se me saltaban las lágrimas sólo de ver el empeño de ese hombre, el esfuerzo y el cariño que ponía...”
Francisco
Aparicio
Escultor. Feligrés de la parroquia de San Federico (Madrid)...
“...Ya el primer encuentro con él me dejó impresionado por esa limpieza que tenía como persona, una mirada muy limpia, un tío que parecía muy tierno pero a la vez era fuerte... Era un valiente, muy tierno, muy sencillo y muy fuerte. Para mí, como un hijo... La revista Interviú había publicado una larga entrevista con él, y eso a mí me impactó mucho porque ya se veía que estaba totalmente decidido a tomar las armas porque veía que no había otra solución, porque con la palabra justicia no se podía hacer nada. Gaspar creía, sobre todo, en la justicia...”
Rafael
Rodríguez
Feligrés y amigo. Vecino de la parroquia de San Federico (Madrid)
“... Yo estudiaba con los salesianos y en el colegio el concepto de lo religioso era como muy estricto, muy serio. Así es que cuando conocí al padre Gaspar fue un cambio como de la noche al día. Ver a una persona tan alegre como él y las ganas que tenía de hacer algo emprendedor fue muy importante, a mí me marcó mucho... Yo le conté cuál era la situación en casa, lo mal que lo pasaba, y él me habló como persona, no como un cura sino como un amigo, y eso me llenó mucho. Me sentí muy cercano, muy unido a él, tanto que quise marchar a Nicaragua. Él me preguntó si quería acompañarle a latinoamérica, y yo estaba dispuesto, pero mi padre me puso impedimentos...”
Karmenchu
Marín
Amiga. Periodista
“... Gaspar era un ciclón en todo. La parroquia de San Federico era de nuevo cuño, estaba reconstruyéndose o haciéndose nueva, y él se ganó al barrio y a toda la gente. A la parroquia iba la gente más variopinta de este mundo, porque él creaba un clima muy especializa a todo el mundo, en su casa, en el piso que tenía allí cerca, en la calle Aguilar de Campoo. Era extraordinario el poder de convocatoria de chavales que tenía. Los mayores le paraban por la calle, en los bares, en todas partes...
... Creo que cambió la vida de mucha gente. Era un tipo que se hacía querer mucho, por su carácter extraordinariamente cariñoso, muy sensible a los problemas de los demás y con un magnífico sentido del humor y de la ironía y una gran sutileza. Era gracioso, zumbón, y eso a la gente le llega mucho...
... Pienso que su mensaje pervive y es válido a través del tiempo: que es la solidaridad, la cooperación, ayudar a la gente, levantar al tercer mundo; más que dar el pez, ayudar a pescar...
... De Gaspar es apasionante su biografía, él mismo y sus poemas. Claro que mi opinión y mi juicio son todo menos desapasionados, y reivindico que no lo sean. Pero Gaspar García Laviana es una figurade la historia, que en este país y en estos momentos de tanto individualismo acendrado y tanto pasotismo y falta de compromiso merece la pena que revaloricemos. No sólo en Asturias, en su pueblo, sino en todas partes, porque ha sido uno de los líderes más importantes que ha habido de la Iglesia en América Latina. De la Iglesia de arrimar el hombro, no de la doctrinal y cada vez más justamente desacreditada...”
Tico
Medina
Periodista
“... Era un hombre rotundo, directo, valiente y piadoso y, aunque en Nicaragua cambió, nunca abjuró de su condición de sacerdote, sobre todo, de hombre comprometido con la fe, según me dijo el propio Edén Pastora. “Era grande, porque si yo era el Comandante Cero, él mereció ser el Comandante Uno”, me dijo en cierta ocasión el que fue uno de los rostros más populares de los sandinistas. ... Sin perder su fuerza de sacerdote, puso su corazón, su oficio, en una causa en la que veía que era muy difícil sobrevivir. Gaspar fue uno de esos grandes, de los grandes hombres de la guerrilla, de los que tanto me hablaron guerrilleros y que murió por los demás. Tengo la completa seguridad que Dios Padre lo tendrá sentado a su derecha. Yo le rezo a Gaspar García Laviana. Hay santos que no necesitan estar en los altares para ser santos.”
Javier
Ramos
Periodista
La figura de Gaspar García Laviana era y es muy conocida y apreciada en Nicaragua; en muchas casas había fotografías y recuerdos de su paso por la zona. Al poco tiempo de su muerte se generó ya un movimiento de apoyo y enseguida hubo calles, colegios, hospitales y parques con su nombre. El propio Daniel Ortega decía que Gaspar es de los muertos que nunca mueren. Lo curioso es que, precisamente, el que habla así de Gaspar García Laviana y de los muertos que nunca mueren es un vivo de los que son muy vivos hoy día.